Quien cierra, pregunta ella con la llave caida al suelo
a esa cosa se le da forma.
toma los mensajes curvos, los plancha, los hace de piel
y luego los colorea,
como cuando la tarde redobla su esfuerzo por preservar la postura.
yo voy y me le acerco de a poquito.
entre uno y otro labio cambia de parecer, pero en cuanto se asusta, el aparece.
por mi mente pasa el mundo con los ojos turbios.
una camisa es suficiente, pienso,
colocar la salida en el lugar mas comodo y no detener nunca un parrafo pedregoso.
que tenga que montarse uno en el como en una yipeta.
en eso salieron ciertas melodias
como si llevaramos amplificadores a cada escena,
como si las secuencias en companhia tardaran en secarse
y tuvieramos que mirarnos, sin mas.
y repetir creyendo que nadie nos escucha
esa parte que dice: no estas en esta pelicula, no estas en esta cancion. quisiera uno.
toma los mensajes curvos, los plancha, los hace de piel
y luego los colorea,
como cuando la tarde redobla su esfuerzo por preservar la postura.
yo voy y me le acerco de a poquito.
entre uno y otro labio cambia de parecer, pero en cuanto se asusta, el aparece.
por mi mente pasa el mundo con los ojos turbios.
una camisa es suficiente, pienso,
colocar la salida en el lugar mas comodo y no detener nunca un parrafo pedregoso.
que tenga que montarse uno en el como en una yipeta.
en eso salieron ciertas melodias
como si llevaramos amplificadores a cada escena,
como si las secuencias en companhia tardaran en secarse
y tuvieramos que mirarnos, sin mas.
y repetir creyendo que nadie nos escucha
esa parte que dice: no estas en esta pelicula, no estas en esta cancion. quisiera uno.

4 Comments:
At 28 de enero de 2005 14:40,
Manuel Armando Clavell said…
Pues como aquí se está hablando de los pelos entre desconocidos, y de las películas en las que uno no quiere pero no tiene más remedio que aparecer, confieso que hoy te ligué la maranta, y entendí aquella cosa que le daba a la A. Úrsula de Garcíamárquez con embobar a los machos de vez en cuando. A mí me embobaste, porque marantas así ya se alizan o se entintan con Clairol número cinco. ¿Hacemos cita para encontrarnos en el beauty salon de Wanda, la bella; Wanda Montes? Hay dos posibilidades, si vamos allí, en la avenida César González, te van a pasar el blower por cuarenta $ y hasta ahí, hasta ahí llegamos pero, hay otras opciones: podemos ponernos frescos con los dependientes, nada mejor que ver a un marica con tijeras y asustado.
At 14 de febrero de 2005 09:19,
de lunes a viernes said…
lol
At 9 de octubre de 2005 12:39,
Jack Naka said…
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At 16 de febrero de 2006 04:52,
Mary X said…
Yara
Las primeras líneas me evocaron una simpática escena de la película Silence of the lambs, en la que el asesino sico va desprendiendo en tiritas la piel de una linda y obesa damita para hacerse un vestido de piel humana. Ah, también plancha la piel después de curtirla y dejarla tan suave como el velvet, lindo , lindo.
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